¿Ser cristianos es tener una religión?

Se piensa que todos los tipos de religión son buenas. Todas, salvo degeneraciones extrañas que son como la excepción que confirma la regla, llevan al hombre a hacer cosas buenas, exaltan sentimientos positivos y satisfacen en mayor o menor medida la necesidad de trascendencia que todos tenemos.

No importa cómo se establezca cada religión, el resultado final es casi siempre el mismo: hay un poder superior o una fuerza superior de algún tipo; la vida humana es valiosa; la paz es mejor que la violencia; algo pasa después de que morimos; etcétera. Puede haber contradicciones en los detalles, pero la mayoría de las religiones mantienen estas mismas verdades generales.

Muchas religiones del mundo tienen una historia de la creación, una historia del diluvio universal, una historia sobre gente rescatada y otras similares. También hay usualmente algún tipo de personaje principal en cada religión. Aún con las imperfecciones de las personas, cada religión presenta el caso de al menos una persona que “hizo lo correcto”. Esta persona es el modelo a seguir; los demás están supuestos a esforzarse por ser como él/ella. En efecto, cada religión mundial importante es similar, aunque se declaran a sí mismas únicas de cierta manera.

Una de las frases más usadas hoy en día es que “el cristianismo no es una religión, es una relación”. Con esto se busca decir que el seguir a Cristo no se trata de cumplir con complicados y místicos sacramentos, ni de convertirse en un santurrón aislado en un monasterio, sino que se trata de creer y depender en Cristo como salvador de manera personal.

No es ni una ni otra exclusivamente, sino las dos. Nuestra relación personal con Dios es el medio que Él ha designado para unirnos más a sí mismo. En Él tenemos libertad y acceso directo a Dios, con confianza por medio de la fe (Ef. 3:12). Y es en esa misma confianza personal, como la que le tiene un hijo a un padre, que podemos acercarnos al trono de Dios para recibir misericordia, gracia, y ayuda (He. 4:16). Y solo a través de esa relación personal con Cristo podemos entrar al trono de la gracia, pero no solo entrar, sino entrar con toda confianza al lugar santísimo (He. 10:19).

Sí, la base de nuestra fe es nuestra relación personal con el Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu. Pero esa relación tiene sus normas. Nuestra relación con Dios debe reflejar no solo su trascendencia (Dios está en todo el universo), sino también su inmanencia (Dios está con nosotros). Decir: “tengo una relación, no una religión”, es dar a entender que Dios es una relación solamente, que Dios es como cualquier otro amigo. Dios es nuestro amigo, y más que eso, Dios es nuestro Padre.

Si usamos la palabra religión con un entendimiento bíblico, en referencia a una devoción completa hacia Dios, nos daremos cuenta que el cristianismo es la única religión verdadera, ya que en Cristo podemos conocer a Dios.

El problema de la frase en cuestión es que cuando el cristianismo no es una religión, deja de ser la relación exclusiva que debe ser. Él no es solo tu amigo y tu padre: Él es el rey del universo, el guerrero poderoso, quién merece no solo tu cariño y agradecimiento, sino tu reverencia, asombro, y humillación. El cristianismo no es una religión más; es la única verdadera religión.

Vea nuestro programa ¿Ser cristianos es tener una religión? – Todo es Posible por nuestro Pastor Alberto Delgado. https://www.youtube.com/watch?v=HeINC1y1dbw

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