Los hijos de padres religiosos no cometen suicidios

Con frecuencia, los científicos e investigadores señalan los aspectos positivos de la religión como un medio para crear un sentido de comunidad y proporcionar un propósito para la vida. Ahora, un reciente estudio muestra que tener padres religiosos disminuye de manera significativa el riesgo de que los niños tengan pensamientos o conductas para cometer suicidios.

El estudio realizado por investigadores de la Universidad de Columbia y el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, es uno de los primeros en analizar cómo las creencias religiosas influyen en la descendencia.

Los adolescentes, en particular las chicas, cuyos padres son religiosos podrían ser menos propensos a fallecer por suicidio, independientemente de sus propios sentimientos religiosos, sugiere una investigación reciente.

El riesgo más bajo de suicidio entre los que fueron criados en un hogar religioso es independiente de otros factores de riesgo comunes, incluyendo si los padres sufrían de depresión, mostraban conductas suicidas o estaban divorciados, señalaron los investigadores de la Universidad de Columbia.

Pero el estudio no probó que una crianza religiosa prevenga el suicidio, solo que hay una asociación entre ambas cosas, informa un artículo de Steven Reinberg, periodista especializado en temas de salud, publicado por HealthDay.

“Sabemos que las creencias y las prácticas espirituales tienden a ayudar a las personas a tener una mayor sensación de conexión, de esperanza y de significado en sus vidas”, afirmó Melinda Moore, presidenta de la división clínica de la Asociación Americana de Suicidología (American Association of Suicidology), y también profesora asistente de psicología en la Universidad de Kentucky Oriental en Richmond, Kentucky.

Además, las comunidades espirituales pueden ayudar a las personas en crisis al darles esperanzas y significado, afirmó. Y aunque los miembros del clero no son profesionales de salud mental entrenados, pueden remitir a las personas a una atención adecuada.

El hallazgo surgió de un estudio familiar de tres generaciones que se prolongó por 30 años. Inicialmente, los investigadores reunieron a dos grupos de voluntarios: uno compuesto por personas que habían sufrido una depresión mayor y el otro incluía personas sin ese historial.

La fase final del estudio se centró en los hijos (segunda generación) y nietos (tercera generación) de entre 6 y 18 años de aquellos voluntarios iniciales.

Para obtener los datos finales, los investigadores examinaron los datos de 214 niños junto con sus 112 progenitores. Los padres y los niños fueron entrevistados sobre tópicos acerca de la espiritualidad, incluyendo preguntas como: ¿qué tan importante es la religión o la espiritualidad para usted?, ¿con qué frecuencia, si es que lo hace, asiste a la iglesia, sinagoga u otros servicios religiosos o espirituales?, entre otras interrogantes.

Los investigadores encontraron que más padres que niños informaron que la religión o espiritualidad era de gran importancia para ellos, en una relación de 45 por ciento frente al 25 por ciento. Mientras que más niños que padres informaron que no tenía importancia, 15 por ciento versus 4 por ciento.

Cuando los investigadores profundizaron en los datos, descubrieron que el sentimiento de que la religión es importante, estaba relacionado con una probabilidad 52 por ciento menor de comportamientos suicidas.

La asistencia religiosa también estuvo vinculada, presentando una probabilidad 36 por ciento menor de comportamiento suicida en comparación con los que no acudían a estas congregaciones.

Según una reciente investigación publicada en la revista JAMA Psychiatry, el hecho de que los padres tengan creencias religiosas (sean del tipo que sean), se asocia con un menor riesgo de comportamiento suicida por parte de los hijos, independientemente de que el niño también crea en algo o no.

Los suicidios en la adolescencia, especialmente en los últimos años en los que el bullying, el acoso o la presión de las redes sociales han aumentado, son un tema muy preocupante que, lamentablemente, ocurre mucho más de lo que debería.

“Aproximadamente el 12% de los adolescentes en los Estados Unidos informan tener pensamientos sobre suicidio”, explican los autores del estudio Connie Svob y Priya Wickramaratne de la Universidad de Columbia y el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York. “Además, el suicidio es la principal causa de muerte entre las mujeres de 15 a 19 años de edad. En un intento por obtener más información sobre este problema y sus posibles soluciones, queríamos investigar si la religiosidad de un padre podría asociarse con un menor riesgo de ideas / intentos suicidas en sus hijos”.

Los autores señalan que el hallazgo fue independiente de la creencia (o falta de creencia) de un niño en la importancia de la religión e independiente de otros factores de riesgo parentales potentes, como depresión de los padres, historia o comportamiento suicida, divorcio, entre otros.

Adicionalmente aclaran que sus conclusiones no dicen que las personas religiosas no tengan pensamientos suicidas o se quiten la vida, después de todo, incluso se han visto casos de ministros que mueren por suicidio. Lo que muestra es que la religiosidad puede proporcionar un valioso sentido de pertenencia y apoyo a aquellos que sufren pensamientos de autolesión.

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