Cómo criar a tus hijos según la biblia

SI EDUCAR a los hijos fuera una tarea fácil, a nadie le interesaría mucho leer artículos de revistas. La gran cantidad de libros que se publican sobre la crianza de los hijos iría menguando. Y el caso es que nunca ha sido fácil criar a los hijos. Ya lo dijeron las Escrituras hace miles de años: “Hijo necio, tristeza de su padre y amargura de su madre” (Proverbios 17:25, Biblia de Jerusalén Latinoamericana).

En nuestros días, muchos padres no están seguros de cómo deben administrar la disciplina, a pesar de la abundancia de consejos sobre el tema. ¿Puede ayudarles la Biblia?

Aunque la Biblia no es un manual sobre la crianza de los hijos, el Creador inspiró a sus escritores para que incluyeran muchos consejos prácticos sobre el tema. Las Escrituras destacan el valor de cultivar buenas cualidades, algo que, en opinión de muchos, suele pasarse por alto (Efesios 4:22-24). En este sentido, los consejos bíblicos representan un elemento esencial de la educación equilibrada. Dichos consejos han beneficiado ya a miles de personas que los han aplicado, sin importar la época en que hayan vivido o sus antecedentes culturales. Por ello, seguir las recomendaciones divinas puede ayudarle a tener éxito en la crianza de sus hijos.

Atesoralos

El Salmo 127:3 declara, “Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa.”2 Los niños son, ante todo, una recompensa—una bendición. Es fácil ver a nuestros hijos como bendiciones cuando son pequeños. Pero la Biblia dice que a medida que crecen (y más allá de esa fase adorable) debemos seguir atesorándolos, aun y cuando no es tan fácil.

Atesorarlos significa que no debemos ser padres con crueldad, sobre-corrección o disciplina excesivamente dura. Tal tratamiento puede causar que nuestros hijos se vuelvan amargados y resentidos. Colosenses 3:21 nos alienta, “Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que se desanimen.” Como padres, es nuestro trabajo asegurarnos que nuestros hijos se sientan apoyados y amados.

Tal como lo dice la Biblia, nuestros niños son una bendición para nosotros. Y así debemos atesorarlos en todo momento y en todas sus edades.

Enseña y Corrige

Sin embargo, esto no implica que la Biblia no aliente a los padres a enseñar y corregir. Después de un resumen de la ley de Dios dada a los israelitas, Deuteronomio 6:7 instruye, “[Las palabras de Dios] Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.”

Los padres estamos para impartir conocimientos devotos y honrados a nuestros hijos. Esto debería ser la base de nuestras enseñanzas para ellos. Proverbios 22:6 explica la importancia de esto: “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.” Queremos inculcar en nuestros hijos un sentido de vida honrada que los lleve hasta la edad adulta.

Modela de una Vida Honrada para ellos

Finalmente, la Biblia alienta a los padres a modelar para sus hijos todo lo que les enseñan. Esencialmente, como dice el viejo adagio, tenemos que practicar lo que predicamos. El libro de Tito explica lo que los cristianos deben hacer: “Con tus buenas obras, dales tú mismo ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable.”

Si no actuamos de la manera en la que queremos que nuestros hijos actúen, nuestras palabras serán inútiles. Los niños se convierten en lo que ven, así que debemos demostrarles en qué queremos que se conviertan. Si quieres que tu hijo viva una vida de acuerdo a ciertas normas, tú debes hacerlo primero.

Sus hijos merecen su atención

Los padres tienen que dedicar tiempo a sus hijos. Con respecto a las disposiciones reglamentarias de Dios, Deuteronomio 6:7 les dice a los padres: “Tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes”. Los niños nacen con la necesidad de sentir que sus padres se preocupan de verdad por ellos. Si mantiene conversaciones relajadas con ellos todos los días, podrá comprender sus sentimientos e inculcarles más fácilmente los principios bíblicos en su corazón, lo que los impulsará a ‘temer al Dios verdadero y guardar sus mandamientos’ (Eclesiastés 12:13). Todo esto forma parte de la disciplina divina.

Si comparáramos la crianza de los hijos a la construcción de una casa, la disciplina sería una de las herramientas de trabajo. Cuando los padres la utilizan bien, pueden edificar hermosas cualidades en la personalidad de sus hijos y prepararlos para afrontar las dificultades de la vida. Proverbios 23:24, 25 indica el resultado: “Sin falta el padre de un justo estará gozoso; el que llega a ser padre de un sabio también se regocijará en él. Tu padre y tu madre se regocijarán, y la que te dio a luz estará gozosa”.

Para saber más sobre este tema visite nuestro canal: Casado y Feliz, Sí se puede y vea nuestro programa: La crianza de nuestros hijos https://www.youtube.com/watch?v=E_cz0pQFLgo

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